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Encuentra tu verdad
 

 

 

Presta atención y escucha: suscríbete sólo a tu propia verdad, y a todo lo que sepa a ella. Todo lo demás es polvo y en polvo se convertirá.

Se implacable sólo en esto, pero suave al seguir tu camino. Puedes seguirlo sin necesidad alguna de hacer daño a tu alrededor. Mantente firme en lo que sientes, pero gentil a la hora de compartirlo.

No se trata de que seas asertivo, ni proactivo, ni resolutivo. No eres una máquina espiritual programada para lograr la iluminación. No tienes ángeles que trabajen para los RRHH del Paraíso vigilándote, comprobando si vales o no para entrar en la empresa divina. Relájate y se tú mism@. Permítete decir si cuando es si y no cuando es no. Deja de creer que estás aquí para hacer lo correcto o lo incorrecto, el bien o el mal. Aplícate sólo en una cosa, en encontrar tu propia verdad.

Según pasen los años comprobarás que todo lo demás no es sino tiempo perdido. Tiempo gastado en seguir, practicar, encorsetarte la verdad o la mentira de otros. En comértela con papas para vomitarla en cuanto te quedas a solas porque tu estómago sabe bien que esa verdad o esa mentira no son tuyas. Espabila. No tienes es tanto tiempo. Tanto da si tienes 15 años que 70.

El tiempo de la conciencia no es lineal, sino determinado. La conciencia sólo avanza por determinación. Si no te determinas a encontrar y seguir tu propia verdad malgastarás la hermosa inversión que la vida y el ser han puesto para crearte, para darte esta estupenda forma.

Date una oportunidad para darte cuenta de que tu cuerpo es un diseño irrepetible que le ha costado miles de años a las estrellas. Un pensamiento divino concebido desde siempre en la mente de Dios. Y ahí vas tu imitando otros modelos, modelos que ni siquiera siguen el rastro de su propia verdad.

Espabila. Sacúdete la tontera. Haz muecas en el espejo, cualquier cosa que te sirva, pero sacúdetela. Ten el valor de ponerte ante el espejo y determinarte a mirarte y mirarte y mirarte hasta que seas capaz de encontrar ese brillo que te hace único o única. Encuentra el hilo de esa belleza y síguelo hasta que te saque fuera del laberinto en el que vives.

No pierdas más el tiempo. Déjalo ya. Honra el voto de confianza que te ha dado el universo dejando de perseguir imitaciones y muñecos de cera. La única verdad que necesitas seguir y encontrar es la tuya propia. Que todo lo demás te importe un coño de su madre. Porque eso mismo el lo que importa. El real valor que tiene.

Se implacable sólo en esto, pero suave al seguir tu camino. Puedes seguirlo sin necesidad alguna de hacer daño a tu alrededor. Mantente firme en lo que sientes, pero gentil a la hora de compartirlo.

Presta atención y escucha: suscríbete sólo a tu propia verdad, y a todo lo que sepa a ella. Todo lo demás es polvo y en polvo se convertirá.

 



César Bacale 
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