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Tu vida es una perspectiva, no una expectativa

 


 


Cuando convertimos nuestra vida sólo en una expectativa nos olvidamos del espíritu brillante  de luz, de amor y bondad, de compasión, de agradecimiento que habita en nuestro interior.

Cuando realizamos cualquier acto en nuestras vidas para ser bendecidos con una palabra de agradecimiento, con una sonrisa o con una mirada, estamos esperando algo a cambio. Y cuando estamos esperando algo a cambio, es porque nos olvidamos completamente del sentido de unión que existe dentro de nosotros.

Mas el sentido de nuestro interior, es nuestra conciencia de nuestro Yo Superior que es nuestro mismo Yo Inferior con todos los pensamientos unificados, con toda la evidencia ante nuestros ojos y con toda la comprensión de aquello que observamos, vuelve a recordar donde estamos.

Es importante reconocer que la perspectiva es única de cada ser, y ésta va a ser solamente objetiva bajo el tamiz de pensamientos y sentimientos,  bajo  toda proyección de conciencia creada desde que nacemos en este planeta Tierra.

La perspectiva o expectativa, va a depender de tu sistema de creencias, de tus familiares, de aquello que te dijeron que era bueno y de aquello que te dijeron no era tan bueno. Sin embargo todas las referencias existentes en este mundo,  exterior ante tus ojos bajo el sentido de la separación, sólo venimos a recordarte que somos un trozo de tu propia conciencia, que sólo existimos porque en algún momento de tu pensamiento consciente o inconsciente, nos has creado.

Es importante reconocer que el único maestro que existe es el Maestro Interior.  Es importante reconocer que es muy sencillo que te llamen maestro, es importante saber que la verdadera evolución es permitirte ser un buen pupilo, un pupilo ejemplar ante tus pensamientos y tus ojos, antes que cualquier maestría, y si en algún momento debes asumir que eres maestro, entonces acabas de comenzar tu camino evolutivo hacia ser un buen pupilo. Y así es el ciclo continuo de la trascendencia en esta vida. Así pues llegamos a ser raíces, llegamos a ser troncos, ramas, hojas, flores,  frutos, semillas y volvemos a caer en la tierra.

Sin embargo es importante reconocer que cuando somos raíces o ramas, no debemos tener una expectativa de cómo seré al ser flor. Debemos agarrarnos fervientemente a esa luz poderosa que habita dentro de nuestro ser,  que es el propio espíritu del amor universal, para hacernos crecer como rayos de luces de todo aquello que nos rodea y comenzar nuestro propio camino bajo nuestra propia comprensión,  entendimiento y sentimiento.

Así pues todo aquel que te diga “sígueme”, te está diciendo: “deja de seguir a tus propios pasos”. Todo aquel que te invite a cumplir con una doctrina actual u obsoleta, te está diciendo: “deja de experimentar por ti mismo”.

Tú, ferviente alma, conocida en todos los tiempos, y en este siglo de grandes maestros, todos, cada persona que está detrás de ti, delante de ti, cada animal y cada flor, cada árbol, todos son nuestros maestros.

Es importante saber que obtener los  grados de consciencia, también va a depender de nuestro ser, y que cada grado de consciencia va a ser tan válido como cualquier otro. De qué manera somos tan soberbios de intentar hacer crecer una flor cuando aún es semilla. Por ello es importante observar la naturaleza de la manifestación a cada instante desde el centro de nuestro corazón, no desde un pensamiento, pues el hilo del pensamiento solo es el misterioso hilo de la confusión, esa misma que te lleva a entender a comprender y a sentir desde la paciencia.

Por ello agradece cada gota, cada aire en tu vida, agradece cada manifestación de cada hermano, te guste mucho o te guste poco, pues en cada ser, en cada manifestación, en cada acción,  encontrarás la sabiduría que tu alma necesita para crecer. No conviertas todo aquello que te rodea en una expectativa, no conviertas todo aquello que haces en una expectativa, en un plan de mejoramiento en tu vida; pues abrirás la puerta a la frustración, a la impotencia y a la necesidad de crecimiento, y te olvidarás de disfrutar cada instante de tu maravillosa vida.

Sean bienvenidos cada uno de vosotros, sean bienvenidas cada una de vuestras presencias, de vuestros corazones, de vuestra respiración. Recuerda que cada vez que inhalamos, inhalamos a todo el universo y lo procesamos bajo nuestro universo: corazón, pulmones, exhalando sólo aquello que el Universo necesita para seguir existiendo.

Cada vez que inhalamos, inhalamos vida; cada vez que exhalamos, exhalamos vida. Cada vez que inhalamos volvemos a vivir, cada vez que exhalamos volvemos a morir.  Así pues en este ciclo continuo infinito, tanto en esta piel como fuera de esta piel, aprovechemos para mantener un agradecimiento continuo en nuestro pensamiento. Evitar enjuiciarnos, evitar autocriticarnos, evitar comprender… Si tienes que pensar piensa y admira cada pensamiento, si tienes que vivir vive y enorgullécete de tu vida. Ámate, obsérvate, porque eres perfección, porque el espíritu del amor universal que habita en mí, también habita en ti como en cada uno de los seres vivos en este planeta y fuera de este planeta.

Vamos a reflexionar un poco sobre nosotros mismos, vamos a sentir una meditación, porque una meditación sólo es la contemplación de nuestra respiración y de toda aquella manifestación de vida o de amor que nos rodea. Una meditación es el sentir continuo, el vaivén de las olas, el vaivén de las hojas, el vaivén de nuestra respiración. Una meditación es la contemplación de la vida desde un instante eterno.

 

Elien 
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