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No adores el templo del cuerpo

 

 


Recientemente leí en una publicidad de Byron Bay esta frase: 'Adora el templo del cuerpo'. La oración resume con claridad la manera en la que la cultura del yoga moderno está buscando en el lugar equivocado. El cuerpo no es un templo; el templo el lugar que resguarda lo sagrado. Lo dice el Señor Krishna en el Bhagavad Gita: 'Yo soy el habitante en el cuerpo'. El cuerpo se mira, por lo tanto, como la residencia de Dios, no como un templo en sí mismo. No es el cuerpo el que tiene que ser adorado, sino el Ser verdadero, la consciencia que habita dentro de él.


Mucho del yoga moderno -- spa, belleza y modelaje de la figura incluidos -- confunde el cuerpo con lo Divino, lo que contrasta con la expresión de Ramana Maharishi: 'Buscar la felicidad y aun creer que eres el cuerpo es como tratar de cruzar un río sobre la espalda de un cocodrilo'.
El Yoga es un sistema cuyo objetivo es llevarte más allá del cuerpo y reducir la identificación con el mundo físico. El yoga moderno, sin embargo, se ha concentrado en trabajar la figura; por eso es imposible ser fiel a los principios de la ciencia del Yoga legados por los maestros ancestrales.

Las limitaciones de practicar solo posturas
Algo que me han pedido mucho desde la publicación de mi libro de la Serie Intermedia es que escriba otro sobre la Serie Avanzada A. Justo empecé ese libro en 2008 y llegué hasta la mitad. Lo he dejado así por ahora, para concentrar mis esfuerzos en investigar, practicar y escribir acerca de los pasos más elevados del yoga, como el pranayama y la meditación. Lo he hecho porque sentía que mucha de la cultura del Ashtanga Vinyasa se ha perdido en cultivar la destreza física y atlética y la acrobacia.


No me malinterpreten: practico asana diariamente (incluída la Serie Avanzada A si mi cuerpo me lo permite), pero después de trabajar este aspecto del yoga por más de 30 años siento que el asana conforma solo 20 por ciento del total de este sistema.


Ahora veo como un mito la creencia de que llegas al restante 80 por ciento con solo practicar posturas. En mi vida como practicante, he encontrado que es practicando ese otro 80 por ciento como lo alcanzas.
Otro mito del Ashtanga Vinyasa yoga que me gustaría desmontar es el que dice que cualquier persona, si practica lo suficiente, puede avanzar hasta las series Intermedia y Avanzada, y desde allí directo al paraíso. Después de haber enseñado a miles de estudiantes y observado su evolución, tengo que decir que el factor determinante del progreso es la composición genética (incluidas la complexión física y las articulaciones de tus huesos), y también la edad a la que comienzas (mientras más joven, más rápido el avance). Solo después de estos dos factores vienen otros como la frecuencia de la práctica y la habilidad para mejorarla técnicamente, ya sea mediante la propia asimilación o con ayuda del profesor.


Además, los practicantes más flexibles no son con frecuencia los más sanos, pues la flexibilidad está normalmente asociada a la laxitud de los ligamentos, que se deriva de un desbalance metabólico y del hígado. Estas personas suelen tener mayores problemas luego.


¿Tu avance verdadero en el yoga depende entonces de la suerte (genes correctos, huesos bien formados) y de haberlo encontrado a una edad temprana? ¿Es algo tan superficial? Quiero proponer algo diferente. Algo común a todas las escrituras sagradas del Yoga (cuya obsesión con el asana está curiosamente ausente) y algo que también se ha hecho evidente en mi larga práctica: el asana es el fundamento, la base, de tu sendero yóguico. Sin bases no puedes construir una casa; si lo hicieras se derrumbaría con la primera tormenta o terremoto. Para seguir la construcción de esa casa, necesitas kriyas, pranayama y meditación: los muros, las ventanas, el techo, etcétera. No limites tu crecimiento creyendo que tu práctica de posturas no es lo suficientemente buena como para seguir estas técnicas, porque solo a través de ellas puedes cosechar lo que has sembrado en el asana.


El gran maestro T. Krishnamacharya siempre enseñó asana, pranayama, meditación, mantra, etcétera, como un todo. En mi experiencia como practicante y profesor he aprendido que las posturas, si se practican solas, se limitan en sus méritos espirituales (y por supuesto que tienen mucho mérito físico). Está sobrevalorada la creencia moderna de que la sola práctica fìsica abrirá el equivalente a las puertas del cielo. Para embarcarse en el camino a la liberación espiritual, el asana necesita ubicarse en el contexto de otras técnica del yoga.
Sigue construyendo esa casa. ¡Y no olvides las paredes y el techo!

 



Gregor Maehle 
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