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Bicha 2
 

AGOSTO 2015

Todos nos hemos deshabituado de la vida, todos somos más o menos inválidos. Tan deshabituados estamos que a veces casi sentimos repugnancia ante la vida verdadera, la vida “viva”, y por eso mismo no toleramos que nos la recuerden.

Fiodor Dostoyevski. Memorias del subsuelo. Bicha, he robado esta cita de un texto maravilloso...

¿Te dice algo?

Varias cuestiones aprendidas sobre el dolor... sobre ti bicha que eres...

Creadora de realidades:

No encuentro nada ahí fuera más allá de la acción que realizo, cada vez más lenta..., Dibujo las calles a medida que las transito, cada vez más despacio...
Construyo en cada conversación... los tiempos, los espacios, mi memoria.
Y aun así, dueles. Dueles mucho.

Y he aprendido también que...

Ese dolor no interrumpe las imágenes, las vuelve más nítidas.
Bicha, me has devuelto tanta claridad en las escenas que envías en nuestras sentadas nocturnas que el dolor se ha vuelto asco. Un asco contundente y definitivo.
Siento asco de lo que está y de lo que falta. ¿Cómo es que te muerdo así?

Y acerca del cuerpo, del dolor y la memoria del cuerpo...

Vas generando una atención tan puntillosa que parece ya no saber hacer otra cosa que mirarse... El resto sobra y molesta, interrumpe esa atención...

Si lo piensas un poco bicha, ese continuo escudriñarse acaba resultando más enfermizo y delirante que tus propios cuchillos clavados en mi lado izquierdo. Mira a tu alrededor bicha... ¿acaso no lo ves? Somos unas privilegiadas...

No obstante... percibo que...

Mientras los demás charlan de casi cualquier cosa, juegan en la arena, lanzan risotadas entre wasap y wasap o en la cola del mercado... Tu vas e insistes en un tozudo silencio cabreado. Para ti son insulsos, son molestos, puro ruido...

Quieres risa, quieres charla, quieres carreras en la playa... ¿Por qué quieres ahora?
Recuerdas de pronto que escribiste a los quince años que no querías sentir tanto, oír tanto... que debería estar prohibido ver y sentir frente a los espejos deformados de la infancia que todo lo aumentan.

Y ahora bicha con tus clavitos en mi mandíbula has amplificado aún más aquella sensación, capto todas las conversaciones de la calle... todos los gestos... nada que hacer, me invaden y me agreden (hay que considerar además que casi todos andan en bermudas y esto lo complica aún más...), ¡imposible cerrar los ojos! Ay...

Mírame bicha, aun no...

Es tanta la belleza ahora, está ahí. ¿Por qué también entonces tú?

SEPTIEMBRE 2015

Un par de fantasmas, bicha.

Seguimos juntas muchacha, cuando hace ya un mes que tenías que haber desaparecido, definitivamente o hasta enero al menos... seguimos juntas pero de un modo distinto... ahora has cambiado tus horarios, ahora dejas sombras a lo largo de todo el día. Como ya no eres tan fuerte me visitas más veces...

Dediqué un año a aprender qué no te gustaba, y ahora ando buscando tus preferencias. Eres rara y mutable, extraña en tus apetencias... Sosa hasta la extenuación... Y aun así ligera, como si fueras a echar a volar en cualquier momento.

Lo sabes todo sobre mi... Pero lo que sé yo hasta este momento es...

-  Prefieres la mañana a la noche. Hecho.

- Nos levantamos muy temprano y paseamos.

-  Contundente tu negativa a cualquier forma de actividad nocturna. Hecho a disgusto, hecho por narices, no hecho...
Me gusta el cine ¿recuerdas?

- Leer... no es por placer bicha, es mi élan vital. Sin palabras no puedo... Te acuerdas del libro de Sthendal ¿Quién me defenderá de tu belleza?, Miguel Ángel y su fascinación por Il Cavalieri... es la historia... son las frases, el olor a papel, el dibujo de la portada. Solo el título merece una noche entera. Sin eso bicha, sin eso no quiero.

-  Vamos eliminando comidas... lo que me gusta y lo que te sienta bien no siempre coinciden... Ten claro que no pasaré por la leche de almendras y parecidos... ni comeré alpiste por las mañanas. Ten en cuenta, además, que la leche desnatada sin lactosa manchada con un poco de café y ya casi sin azúcar no deberías considerarlo una afrenta. Del queso ni hablamos... te falta cultura gastronómica si lo desprecias así. Por lo demás de acuerdo, el asco es mutuo al mirar las estanterías de los supermercados.

-  Productos de limpieza ecológicos. Ahí te he dado. Son tan caros que por la diferencia con los productos convencionales puedo pagar a alguien que una vez a la semana haga limpieza general. Genial.

-  Empezamos nuestro encuentro literario en Madrid. Mujeres en fase de no sabe bien qué... ideal para nosotras.

-  Dejamos muchas cosas atrás... cargos, carguitos y comisiones. ¡Qué vacío por dios! Eso supone despedidas también... será duro. ¡¡No hay nadie de pronto!! NO había nadie en realidad...

-  Y seguimos con nuestra fisio y nuestro yoga. Ahí si ¿eh bribona? Ahí disfrutas plenamente.

- ¿Qué es un fantasma?- preguntó Stephen-. Un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres.

Ulysses. J. Joyce.

OCTUBRE 2015

No cabe duda de que tiene cierta facilidad para, valiéndose de la imaginación y el pensamiento, irse por las ramas y complicarse la vida. Parece un discípulo de Carlo Emilio Gadda, aquel escritor italiano al que le publicó tres libros y que fue un neurótico tan admirable como descomunal: se volcaba enteramente en la página que estaba escribiendo, con todas sus obsesiones. Y todo le quedaba incompleto. En un texto breve sobre el rissoto allà milanese se complicó tanto la vida que acabo describiendo los granos de arroz, uno por uno –incluidos cuando estaban cada uno revestidos por su envoltura, el pericarpio-, y no pudo naturalmente acabar nunca el artículo.

Dublinesca, Enrique Vila-Matas

Así estamos ahora Bicha, contando granos de arroz... con una obsesión que raya el ridículo

Te fuiste ya por fin. Ahora sí. Nos vemos en enero, o no...

También yo me he ido de muchas cosas. Otras van abriéndose paso entre el cansancio que has dejado tras la partida.

A ver qué hacemos ahora con todos los pericarpios de arroz acumulados estos meses.
De momento solo voy despidiéndome, aquí no, así no, ya no... y van cayendo las envolturas. De momento me tomo una cerveza mirando el río y el juego de Nuria algunas tardes.

De momento sonrío para adentro.
Para afuera todos mis gestos indican que no estoy disponible. Escarbar la tierra y contar los granos de arroz requiere tiempo completo.

Tengo una silla desde la que mirar de nuevo. Esta vez he comprobado sus cuatro patas antes de sentarme.

Por ahora basta este cuento largo que se va escribiendo. Por ahora hacerse visible. Me miran raro, debo andar medio descuidada y como loca. Fenomenal. Xilonen la peluda está cerca entonces.

Por ahora es un lujo esta cosa imperfecta en la que me he convertido. Suelta y silenciosa. Observando sólo...

Ahora ya no hay plan. Sólo deseo, deseo de ser piel roja como dice Morey a partir del poema de Kafka que birlo en la red...

Si uno pudiera ser un piel roja, siempre alerta, y sobre un caballo que cabalgara veloz, a través del viento, constantemente estremecido sobre la tierra temblorosa, hasta quedar sin espuelas, porque no hacen falta espuelas, hasta perder las riendas, porque no hacen falta riendas, y que en cuanto viera ante sí el campo como pradera rasa, hubieran desaparecido las crines y la cabeza del caballo."
Franz Kafka, Wunsch, Indianer zu werden

Y lo que de Morey (Premio Anagrama 1994) me atrapó tanto (acerca del deseo y la fascinación...)

Y es como si en eso consistiera ahora tu vida, en salir a la captura de rostros o de instantes -en buscar el encuentro de un presente que te ofrezca, de pronto, su rostro transparente y luminoso en un instante: dejarte traspasar por el trance de la belleza, o del horror -sin ahorrarte nada. Está claro que no buscas construir en edificio la experiencia de tus pasos, careces de plan alguno: lo que buscas es lo que en los rostros es -sólo lo que es y lo demás qué poco importa... Te quieres así, un cazador de rostros como otros tantos mundos posibles, como otras tantas posibilidades de una experiencia instantánea de lo que es el mundo.

De momento Bicha, me lanzo al diván y a los libros, abro una conversación...
Por ahora cumplo mis compromisos y desecho el resto... enorme basurero el que estamos formando juntas...

Ahora no hay plan... solo una idea: sí tengo algo que devolver al mundo. Todas las palabras que encontré en los libros y guardé celosa... eso sí ha de ser puesto en circulación... tal vez alguien tire del hilo...

Hemos de leer de nuevo, y escribir en todas las paredes de la casa que... cuando es suficiente, es suficiente. (Dijo C. Pinkola). Ese es, justo, es el Don de la Historia.


 

Por Mar Marí
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