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Sâdhana Pâda. Sutras 2.49 a 2.55
Yoga Sutra de Patañjali

 

 

Una vez explicadas las características del âsana -siempre dentro del contexto del ashtanga-yoga, Patañjali va a explicar las características del prânâyâma. Se podría decir que el prânâyâma, junto con el âsana, es la herramienta más utilizada en la práctica de yoga.

 

2.49. Tasmin sati shvâsa-prashvâyor gativicchedah prânâyamâh

Una vez establecida la postura, prânâyâma es la interrupción del movimiento de la inspiración y espiración inconscientes.

El primer paso para la práctica de prânâyâma es pasar de una respiración automática a una respiración consciente.

Este aforismo constituye la unión entre la práctica de âsana y prânâyâma que viene expresada por las palabras tasmin sati -gramaticalmente un locativo absoluto en sánscrito- que indican que antes ya se ha realizado un trabajo previo.

A nivel práctico permite dos lecturas:

a) la práctica de âsana precede a la práctica de prânâyâma, tanto en el tiempo como dentro de la misma práctica,

b) la incorporación de la respiración consciente dentro de la misma práctica.

Shvâsa-prashvâsa significa la manera en que respiramos habitualmente, que puede ser una respiración perturbada y corta, irregular a causa de algún problema, a veces parecida al silbato de una serpiente. Podríamos decir que es la consecuencia de un determinado estado anímico -emocional o mental-, que es una respiración irregular, corta y de débil amplitud y se manifiesta como respiración automática, incontrolada, variable, etc.

Viccheda es la interrupción de esta respiración. Se trata, pues, de reemplazar esta respiración por otra que sea consecuencia de la orientación y fijación de la mente, regular, larga y amplia. Este tipo de respiración nos conduce hacia la concentración mental.

Prânâyâma es pues, según este aforismo, parar la respiración inconsciente y reemplazarla por otra consciente. Este proceso empieza por la observación de la respiración. Cuando uno observa la respiración respira conscientemente y la respiración se modifica.

 

2.50. bâhyâbhyantara stambha vrttitr deshakâlasamkhâbhih paridrsto dîrghasûksmah

Tener en cuenta la espiración, la inspiración, la parada, el lugar, el tiempo y el número para que la respiración sea larga y fina.

Patañjali insiste en este aforismo en que en el proceso del prânâyâma hay un observador comprometido en un proceso de observación y en este proceso hay una acción que comprende determinadas reglas. Por tanto el prânâyâma no es únicamente cerrar los ojos y respirar siendo consciente de la respiración, sino que se lleva a cabo un acto voluntario de control de la respiración. Este aforismo incluye todas las diversas técnicas de prânâyâma.

En este acto hay que tener en cuenta seis parámetros: la espiración, la inspiración, las paradas (o retenciones) durante o después de la espiración y la inspiración y también el lugar, el tiempo y el número.

Por lugar se entiende tanto el lugar donde uno se encuentra (país, altitud respecto al nivel del mar u otro) como el lugar del cuerpo donde uno pone la atención: este lugar puede ser más o menos sutil.

El tiempo es tanto la hora del día en que realizamos el prânâyâma, como la estación del año en que nos encontramos, la época de la vida en que estamos y la duración de cada una de las fases de la respiración (inspiración, espiración y retenciones).

Por número se entiende el número de respiraciones que hacemos durante la realización del mismo, esto es, la duración. Esta acción evidentemente incluye el hecho de contar las respiraciones.

Todo esto está al servicio de que nuestra respiración, al final de la práctica de prânâyâma, se vuelva larga y fina, es decir, se convierta en una respiración lenta y sutil, como un hilo de seda.

 

2.51. bâhyâbhyantara-visayâkshepî caturthah

El cuarto transciende los procesos de espiración e inspiración.

El prânâyâma es una actividad mental consciente en la que la atención está dirigida hacia la respiración y sus distintas características.

Después de esta actividad la respiración se puede volver larga y fina, tal como nos dice el aforismo anterior. Entonces aparece en nosotros otra dimensión que se llama "cuarto prânâyâma". En este momento hay ausencia de inspiración, espiración y retenciones, y se da otra relación con la vida.

Patañjali no dice qué sucede en este estado, simplemente dice que va más allá y transciende la respiración habitual. Antes del prânâyâma la actividad mental influencia la respiración; durante el prânâyâma la mente se orienta hacia la respiración; y en el "cuarto prânâyâma" la respiración influencia la actividad mental.

Es un estado que no se puede describir, un estado de paz y tranquilidad profunda al cual no se llega a través de la voluntad sino que aparece cuando es el momento.

Krishnamacharya dice que, a nivel mental, en este momento uno no está ni en el estado de vigilia, ni en el estado de dormir -con o sin sueños-, sino que se encuentra en otro estado, el llamado cuarto estado.

 

2.52. tatah ksîyate prakâshâvaranam

Entonces desaparece el velo que cubre la luz.

Ésta es la primera consecuencia del prânâyâma. Prakâsha es un sinónimo de sattva. Por tanto, lo que desaparece es tamas y rajas: la inercia y la prisa mentales para dar paso a la luz que todos poseemos en nuestro interior. Han desaparecido las nubes que impedían ver el sol y éste brilla en todo su esplendor.

Si bien los efectos de la práctica de âsana se manifiestan en primer lugar a nivel corporal, los de la práctica de prânâyâma aparecen sobre todo a nivel mental.

 

2.53. dhâranâsu ca yogyatâ manasah

Y la mente adquiere la habilidad para concentrarse.

Ésta es la segunda consecuencia del prânâyâma, que abre la puerta al practicante para entrar en los tres últimos miembros del yoga.

Según el Sâmkhya, manas es la parte de la mente que se ocupa de los pensamientos y la actividad sensorial, la cual durante el proceso de prânâyâma permanece totalmente concentrada en las fases respiratorias y los demás elementos expuestos en el aforismo 2.50.

Fijémonos que aquí Patañjali introduce dhâranâ antes que pratyâhara y en cambio en la presentación del ashtanga-yoga lo hacía al revés. Ello se debe a que en el aforismo 2.29 exponía el proceso en un orden lógico -del exterior al interior- y aquí lo hace en un orden funcional ya que la concentración de la mente nos lleva inevitablemente a la retracción sensorial.

 

2.54. svavísayâsamprayoge cittasya svarûpânukâra iva indríyânam pratyâhârah

En la retracción de los sentidos es como si imitaran la verdadera naturaleza de la mente y se desconectaran de sus propios objetos de atracción.

La retracción de los sentidos, según Patañjali, no es una práctica sino un fruto. Cuando se produce la concentración es como si todos los órganos de los sentidos se movilizaran juntos para ponerse al servicio de la mente y entonces todos los objetos no implicados en el proceso de concentración desaparecen en aquél momento de la percepción del observador.

Para ilustrar este aforismo existe la bella imagen de la tortuga que se retrae para poner todos sus miembros al interior del caparazón. Lo mismo hacen los sentidos y se cobijan en su ciudad interior para servir fielmente a la mente.

 

2.55. tatah paramâ vashyatendriyânâm

Entonces se da el dominio absoluto de los sentidos

En este punto ya no es un objeto el que atrae a los órganos de los sentidos, sino que es la mente la que elige dirigir un determinado órgano de los sentidos hacia el objeto que ella escoge.

La práctica de los cinco primeros miembros del yoga culmina en el estado de libertad, desprovisto de distracciones, al que llega el yogui. Este estado que favorece que el yogui sea dueño de sí mismo.

 

Pistas para reflexionar:

a) ¿Conozco mi respiración? ¿Cuál es mi tendencia habitual: espirar más que inspirar o al revés? ¿Me quedo de manera natural con los pulmones llenos o vacíos?

b) Después del prânâyâma, ¿puedo permanecer unos minutos en silencio?

c) ¿Tengo presentes todos los parámetros en la práctica de prânâyâma?

d) ¿Ha evolucionado mi capacidad de concentración con la práctica de prânâyâma?


Montserrat Serra 
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Artículo cedido por la autora. Publicado en la revista de AEPY.
Montserrat Serra Fort. Formadora de profesores de la AEPY

 

 
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