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Vibhûti Pâda. Sutras 3.01 a 3.08
Yoga Sutra de Patañjali

Patañjali va a iniciar el tercer capítulo de este texto y lo va a hacer finalizando el ashtangayoga. A primera vista puede parecer sorprendente que el autor termine un capítulo pero no finalice el tema. Ello se debe a que en el segundo capítulo nos hablaba de la práctica y, en lo que se refiere al ahstangayoga, expuso sólo los llamados miembros externos, aquellos que se pueden practicar: yama, niyama, ásana, pranayama y pratyâhara. Si los miembros internos los encontramos detallados en el tercer capítulo podemos suponer que Patañjali los considera como realizaciones, como alguna cosa que obtenemos debido a la práctica de los demás miembros. Es decir, son más un resultado que un medio, pero no exclusivamente.

El tercer capítulo recibe el nombre de Vibhûti pâda y va dirigido, según la tradición, a Mastakâñjali, un discípulo que posee una mente orientada y equilibrada, que ha hecho un gran camino y ha llegado al dominio del psiquismo. El autor le dirige este capítulo para ayudarlo a situarse con claridad en el justo camino y para prevenirlo de los peligros que comporta la adquisición de facultades superiores.

Vibhûti tiene diversos significados, entre ellos encontramos el de «prosperidad», «poder», «grandeza». Es el capítulo que hace una descripción de los poderes extraordinarios que se pueden alcanzar a través de los miembros internos.

En él va a finalizar la explicación del ashtanga-yoga, hablando de los miembros internos, la importancia y los efectos de su repetición -samyama- y de la importancia de la progresión gradual en su aplicación dependiendo de las características del practicante. También va a exponer las realizaciones con sus aspectos positivos y riesgos. si uno considera que estos poderes son la meta de su camino.

 

3.1. desha bandhah cittasya dhâranâ

La concentración es atar la mente en un lugar

Dhâranâ -la concentración- es el primero de los tres miembros que hacen referencia a la mente y constituyen, dentro del contexto del ashtanga-yoga, los llamados miembros internos.

Dhâranâ indica el inicio de un proceso que culminará con samÂdhi -la contemplación-. Por tanto, es un punto de partida imprescindible para iniciar y continuar este proceso mental que deberá realizarse sin distracciones, sean cuales fueren las condiciones del entorno.

Se trata de concentrar o fijar la mente en un solo punto, en un solo centro de interés particular, elegido por el practicante. Puede ser un objeto de tipo sensorial o conceptual, simple o complejo, tangible o intangible. Durante la práctica, la observación del cuerpo y de la respiración pueden ser, y son, objeto de concentración.

 

3.2. tatra pratyayaikatânatâ dhyânam

En la meditación existe un flujo prolongado del contenido mental

La meditación es una continuación del proceso iniciado con la concentración en el que se añade la idea de continuidad y profundidad. En este momento se va estableciendo una relación profunda, una verdadera comunicación con el objeto escogido, la cual se produce con una cierta tranquilidad. El objeto evidentemente tiene las mismas características que el objeto de concentración.

Esta relación o interacción entre el sujeto y el objeto de meditación produce un conocimiento directo, instantáneo y nuevo del objeto y deja una impresión profunda que reemplaza la comprensión basada en la memoria, creando un conocimiento de naturaleza distinta.

 

3.3 tadevârthamâtranirbhâsam svarûpashûnyamiva samâdhih.

Precisamente la contemplación es cuando solamente resplandece el objeto y es como si (la mente) fuera vaciada de su propia identidad

En este aforismo existen dos ideas principales para definir la contemplación o absorción.

La primera, artha-mâtra-nirbhâsa, hace referencia al objeto de meditación y nos dice que éste brilla en todos sus aspectos, es decir, lo podemos conocer profundamente y con toda claridad y ello sucede porque la absorción en el objeto por parte del que medita es muy grande.

La segunda idea, svarûpa-shûnya, hace referencia al sujeto. Nos dice que, en este momento, parece como si la mente hubiera sido vaciada de su propia forma. Es este vaciamiento total el que permite acoger al objeto con una gran alegría y parece que la persona que medita no existiera y, en este momento, y sólo en este momento, sólo existiera el objeto con todas sus características. Para llegar a este vaciamiento total es necesario un gran abandono.

Recordemos que al final del primer capítulo -aforismos 1.41 a 1.51- Patañjali nos explicó claramente los distintos tipos de contemplación haciendo la distinción entre la contemplación diferenciada y la no diferenciada.

 

3.4. trayam ekatra samyamah

Samyama es (la aplicación continua) de los tres en un solo punto

Samyama significa dominio completo y hace referencia a los tres estados descritos anteriormente: concentración, meditación y contemplación. Samyama indica que los tres forman un proceso único que se mantiene durante un largo tiempo en un solo objeto, hasta su total conocimiento. A menudo se puede pasar del uno al otro.

A diferencia del samadhi, que puede realizarse una vez sobre un objeto y otra vez sobre otro, en samyama el objeto es siempre el mismo. Samyama es una de las palabras clave del tercer capítulo, puesto que todos los poderes de los que nos habla este capítulo se obtienen a través de su práctica.

 

3.5. taj jayât prajñalokah

De la conquista de samyama proviene un conocimiento luminoso

Aquí Patañjali nos indica hacia dónde nos conduce la práctica de samyama. El conocimiento que alcanzamos a través de su práctica es instantáneo y extremadamente profundo. Es un conocimiento que no se puede transmitir a través de palabras.

Recordemos que Patañjali, al final del primer capítulo, nos habló de prajñâ como aquel conocimiento que no tiene nada que ver con el conocimiento intelectual. Se trata, como se ha dicho, de un conocimiento luminoso de un nivel más elevado.

 

3.6. tasya bhûmisu viniyogah

Su aplicación se hace por niveles

Este aforismo nos indica la importancia tanto de escoger bien el objeto, el cual debe estar acorde con la personalidad e interés del practicante, como de la importancia de no saltarse etapas. No respetar esta regla nos puede conducir al fracaso. Cada etapa debe ser diseñada utilizando objetivos intermedios y medios distintos. De aquí se desprende la importancia de adaptar la práctica al practicante puesto que todos partimos de un lugar distinto y tenemos distintas capacidades e intereses.

 

3.7. trayam antarangam pûrvebhyalh

En relación a los precedentes la tríada es la parte interna

Los tres miembros de los que ha hablado en este capítulo -dhâranâ, dhyâna y samâdhi- son más internos que los otros del astanga-yoga (yama, niyama, âsana, prânâyâma y pratyâhâra) porque hacen referencia a la mente: psiquismo, pensamiento, consciencia, etc. Y la mente, en comparación a los otros, es la parte menos visible y tangible.

 

3.8. tadapi bahirangam nîrbîjasya

También ellos son la parte externa en relación a nîrbîja samâdhi

Recordemos que en el aforismo 1.51 Patañjali definió el nîrbîja samâdhi como el estado supremo de yoga. En relación con el anterior, nos muestra la relatividad de estos miembros porque para aquel que ha alcanzado el estado supremo de yoga estos miembros son externos. Vemos la cumbre de una montaña muy alta y cuando la alcanzamos aparece a nuestra vista otra cumbre todavía más elevada. Por tanto, podríamos decir que el camino hacia la interioridad no tiene límites.

Estos dos aforismos nos indican que el samyama sólo es posible a nivel individual. No puede haber una gradación universal para escoger la dirección de la indagación. El samyama no se puede practicar al mismo nivel para todos y en todo momento, dado que se fundamenta en las necesidades y capacidades individuales.

 

Montserrat Serra 
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Artículo cedido por la autora. Publicado en la revista de AEPY.
Montserrat Serra Fort. Formadora de profesores de la AEPY

 

 
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