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Escritores, músicos e instaladores de parquet
Entrevista con Mr. Wilkins, director de la biblioteca Vapor Vell de Sants (Barcelona)

 


Las bibliotecas siempre me han llamado profundamente la atención. Como si fueran los templos del saber, conteniendo arte y conocimiento en todos los formatos imaginables. Acostumbro a pasar muchos ratos en ellas disfrutando de la lectura, de la música y del ambiente tranquilo y sosegado. Por circunstancias muy divertidas que no vienen al caso, tengo la fortuna de conocer al director de la biblioteca central del barrio de Sants en Barcelona. Y digo fortuna por dos razones; la primera porque estar en su compañía es un soplo de aire fresco y de alegría de vivir; y la segunda, porque pasa absolutamente desapercibido. De hecho se mueve por la biblioteca como si fuera un lector más, casi como un agente doble infiltrado más allá del telón de acero. Pero nada más lejos de la realidad: el director Wilkins, su nombre en clave, se siente tan en su salsa en la biblioteca que la considera como su segunda casa. Hacía tiempo que tenía ganas de charlar con él sobre el arte y sobre los artistas, sobre la cultura y la manera cómo nos ayuda a expresarnos como personas.
A las once de la mañana me recibe en su despacho y, cómo no, decidimos bajar al bar de la esquina para perpetrar la entrevista frente a sendos cafés con hielo mientras disfrutamos del sol veraniego.

Director Wilkins, cuéntanos qué es de tu vida.

Tengo ya una edad escandalosa, por lo menos si considero la idea que tengo de mí mismo, y soy bibliotecario. Hace 17 años que trabajo en Vapor Vell. ¡Llevo más tiempo que la puerta! Es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. La vida está condicionada por la suerte que tengas, y si la tienes las horas del día son fértiles y sinceras. ¡Yo me lo paso pipa en la biblio! Por así decirlo, mi profesión se mezcla con mi vida, no tengo el desgaste del que ha de encarar el trabajo como un paréntesis durante el día.

¿Tu formación es de bibliotecario?

Sí, es una licenciatura, aunque se aprende rápido. Antes estudié informática.

¿Caramba, y a qué fue debido este cambio?

La informática me gusta. Y también el ambiente nerd(1) de los informáticos, con el que me identifico. ¡Cuánto nerd y cuánto técnico hacen falta para que vuele un avión, para que tú grabes esta entrevista con este aparatito! Llevaba tres años y medio estudiando informática cuando me di cuenta de que aunque era una parte natural de mi personalidad no quería trabajar en ello. El ambiente laboral del informático es muy cerrado, muy solitario, así que decidí que no quería dedicarme a eso. En esa época estaba leyendo mucho y decidí que quería trabajar en un entorno de mi predilección. Leer es una de las cosas que más me ha gustado hacer en la vida, y por eso decidí estudiar Biblioteconomía y Documentación. Una vez allí una profesora me caló. Me dijo “yo llevo muchos años aquí y he visto a mucha gente como tú”. Era en un pasillo, y yo estaba tentado de fugarme por los dos lados a la vez. Me dijo “hay gente que quiere ser bibliotecario porque le gustan los libros; y es el mismo error que el que se hace ginecólogo porque le gustan las mujeres” (risas). Fue tan gracioso y tan real, en mi caso al menos, que se me quedó adentro. Y entonces entendí que mi profesión era también una cuestión técnica, que estaría rodeado de libros pero que no serían más que un atrezzo, porque yo no los estaría leyendo. Por fortuna, los años de experiencia me han hecho entender que la frase debía corregirse, pero no seré yo quién lo haga y menos en lo que respecta a la ginecología.

También he sido músico profesional pagando mis impuestos correspondientes (risas). Pero rápidamente no me compensó y ahora soy músico freelance.

Vamos al tema Mr. Wilkins, hablemos de la cultura. A nivel técnico, como ya has comentado, estás rodeado de cultura pero sospecho que representa para ti algo más que un escenario, algo muy importante. Para dejar las cosas claras: ¿qué entiendes por cultura?

(silencio enorme) Buff, no sé cómo se transcribirá este silencio…

(risas) Tranquilo, después lo arreglamos con el photoshop para salir lo más guapos posible y aquí no ha pasado nada (risas)

Probablemente cultura sea todo. Entiendo que durante muchos años, en ciertas coyunturas históricas, la cultura correspondiera a un cierto corpus de conocimiento y valores muy vinculados a las bibliotecas. Yo diría que ya no es así. Cualquier persona de nuestro tiempo está inmersa en la cultura. La manera de hacer una persiana es una cuestión cultural, son técnicas contemporáneas, maneras de hacer… cultura es todo y me cuesta pensar tan sólo una cosa que esté fuera.

Yo me ocupo de la biblioteca pública; y para mí eso significa que antes que “biblioteca” es “pública”. Lo prioritario es que estás trabajando con una comunidad y con una gente y eso significa que debes aprender a todos los niveles. Hay que tener material para universitarios, para niños y para abuelos, para gente muy culta y para gente que no lo es. Para mí, cualquier persona que entre activamente en la biblio es una aportación a la cultura de la comunidad. Y lo mismo me da que sea una persona que contribuya haciendo persianas que escribiendo un libro, para mí es lo mismo.

Dentro de este mundo tan rápido en el que vivimos, en el que cambian los soportes de los libros, la música, los estilos… a veces tengo la sensación de que el arte es algo que se convierte en un producto de consumo por su fugacidad o adecuación a la moda imperante. Y sin embargo a veces no lo es porque tiene un recorrido más estable independientemente de la moda. ¿Cómo percibes el arte en este sentido?

Lo más sincero sería responder “no lo sé”. A partir de aquí tengo algunas intuiciones. La primera es que, hablando de la cosa artística, cada tiempo tiene su estética, el arte va cambiando. Bach hoy en día prácticamente no sería considerado un artista y nadie lo escucharía. Bueno, como en su época… Está claro que hay cosas que cambian; hoy tenemos muchos más estímulos, más información. Nuestra atención está muy repartida y es normal que estemos más acostumbrados a los flashes, a la síntesis; no en vano actualmente hay un boom del aforismo, muy buenos libros de aforismos… y no es extraño, pues no tenemos el espacio ni la atención para leer obras largas. Incluso en las conversaciones con amigos se ve que todo va más rápido, es más urgente, abundan las consignas. Lo mismo pasa en el ámbito político: el arte de la retórica está en retirada. Y este hecho lo acusa también el arte, todo debe ser urgente, novedoso, llamativo, lo que sospecho que no le sienta demasiado bien.

No obstante, no es más noble dedicarse al arte que a levantar una pared o montar parquet. No veo por qué. Eso sería vanidoso. El arte es una pieza más de la realidad, tan importante como cualquier otra. Cuando se ha pensado que es superior, se ha transformado en una mercancía.

¿A qué crees que responde el arte? El hecho artístico, ¿ de dónde nace? ¿De la necesidad de llenar el puchero? Supongo que hay muchas motivaciones para que surja el arte y no sé si todo se tendría que llamar arte o es un abuso del lenguaje.

Bueno, quizá no deberíamos darle tanto valor a la palabra “arte”… Arte, poner un parquet… todo está bien.

Ah, pues igual es eso… pero ¿puede existir un arte que no esté dedicado a venderse? Que sea una expresión de aquello que uno lleva dentro y punto. Sin importar que exista un espectador. La pregunta sería: ¿el artista busca al espectador o simplemente sacar de dentro una cosa que no le deja vivir? No sabría decir si son dos cosas diferentes o simplemente dos caras de la misma cosa…

El arte es algo común, como la cultura. Es algo total, no hay manera de escapar de él. Pero juzgándolo desde otro ángulo -a ver qué se ve- podemos decir que el arte, como el pensamiento, es algo escaso, que se da raras veces. En mi caso, creo que podría contar con los dedos meñiques de una mano las veces que he parido algo nuevo. Si jugamos desde este punto de vista, el arte no está ligado al mercado ni a nada en absoluto. La música, por ejemplo, tiene un nivel de abstracción que la hace gratuita. Cuando escribes te mojas con lo que dices, cada palabra te compromete; en cambio Do Si Re no significan nada en sí mismo, intelectualmente estás limpio, exonerado. Por eso es muy fácil que los desertores de la palabra se hagan músicos (risas). La pintura tiene ese punto intermedio que es muy atractivo, aunque a veces tengo la sensación de que la pintura está todavía intentando pintar los bisontes de las cuevas de Altamira; hay unos bichos campando y tú estás aburrido delante de la hoguera y tratas de capturar aquello. Ahora, ¿qué trata de seguir sonando en la música? Yo no lo sé.

Quizá pasa lo mismo, combinamos sonidos para entretenernos, lo que pasa es que cada época tiene su propio rollo. Ah, pero aquí tenemos un razonamiento freak; es una idea que he tomado de un periodista al cual escuché hace unos cuantos años y trata de lo que se conoce como cultura underground(2), todo aquello que está fuera del mercadeo. Aceptemos que esto es cierto para jugar un poco. Por ejemplo, consideremos un libro; para promocionarlo, hay quien dirá que es un clásico de manera instantánea, un libro que nace con su duración establecida, el diario secreto de Kafka, la última novela de Vargas Llosa... nacen con la periodicidad establecida. Son eternos. Independientemente de lo que pase después, ésta es la manera como se presentan. Por otro lado, y siguiendo en el mercado, tenemos los best-sellers: fulgurantes, muy bien hechos pero efímeros, dentro de un año no los leerá nadie. Es un arte que también viene con fecha de caducidad definida previamente. Y al margen de esto hay un arte sin periodicidad establecida, que es el arte underground. Es algo que está fuera de juego y que no se sabe si será un clásico o algo efímero, ni qué valor tiene. Se sabe que circula por otra superficie y es poco visible, transita por un plano subterráneo.

Para entender la esencia del arte underground podemos acudir a una analogía muy curiosa, algo realmente freak; tomemos por un lado una estatua de un personaje famoso. La estatua, cuando es creada, ya está pensada para ser eterna, viene con la eternidad de origen y representa al clásico de la literatura. En el otro extremo tienes un animal. No sabe que está en el tiempo, no sabe que morirá. Vive en el momento, podríamos decir que es el best-seller de la naturaleza, una vida genial que permanentemente está actualizando su efecto. No puede recordar lo que pasó hace cinco años ni predecir lo que pasará cinco años más tarde. La analogía se tambalea un poco pero ya nos entendemos, tiene una periodicidad efímera establecida en su mente. Y después tenemos al ser humano; no sabe si será eterno o no lo será, así que el ser humano es el underground de la naturaleza (risas)…

¡Para que luego digan que vivir es aburrido!

Es una idea un poco sofisticada pero, como cualquier otra idea, funciona como unas gafas que te permiten ver la realidad de una manera determinada. Si no se ve bien, hay que quitarse esas gafas. Desde este punto de vista se ven cosas interesantes sobre el arte, muy chulas. Hay un arte que escapa al mercadeo, incluso estando inmerso en él. Las editoriales y las discográficas buscan el rendimiento económico y tratan de predecir la periodicidad de su producto. Pero la esencia de la cosa artística y como entra en el corazón de los hombres, aunque sea uno sólo, es impredecible. Aunque la cultura esté dominada por el mercado, su relación con la humanidad es indómita. Qué sabemos.

Antes hablabas de entretenimiento, de que la cultura puede serlo. El concepto “entretenimiento” es algo que me hace dudar, parece algo menor. ¿El hombre necesita entretenerse? Disponemos de un tiempo mientras vivimos y durante este tiempo el hombre intenta hacer cosas. ¿Qué significa entretenerse? Cada vez lo entiendo menos...¿Cómo entretiene la cultura a la persona? ¿El arte no puede optar a algo más? ¿Conmover a una persona, hacerla reflexionar, es entretenimiento o otra cosa?

La palabra entretenimiento está muy desgastada e infravalorada…

Déjame preguntarlo de otra manera; cuando el artista crea, ¿busca el entretenimiento de la gente o busca otra cosa?

Desde mi propia experiencia, lo que busca el artista es entretenerse él mismo (risas). Entretenerse significa pasar el tiempo, en un sentido literal. ¿Cómo puedo pasar la tarde de la mejor manera posible? Quizá tocando la guitarra, que es una de las cosas que más me han divertido. Y cuando toco, intento hacerlo lo mejor que puedo. Y esto es entretenimiento. ¡Estamos pasando el rato! Y hay cosas que entretienen con más calado que otras… si hacemos la analogía médica, hay cosas que van más directamente a calmarte los nervios, otras a excitarte, hay cosas que potencian más tu personalidad… yo no tengo ningún problema en llamar entretenimiento al arte. ¡Y decoración! Otra cosa es que cualquier acto, como mirar una pared, pueda tener unas consecuencias profundas, esto depende del corazón de cada uno. Pero decir que una pieza artística está concebida para profundizar en las personas, determinar la capacidad de sondear el alma previamente, creo que es excesivo. Sería, como decíamos antes de la periodicidad, preestablecer la hondura. Es evidente que hay obras, como La Montaña Mágica de Thomas Mann, que tienen una ambición, unas discusiones bien elevadas… otra cosa es cómo cada persona las reciba. Alguien puede leerlo como una manera de pasar tres tardes, o tomarse Crimen y Castigo como una manera de llenar las vacaciones veraniegas de manera agradable, leyendo los remordimientos del protagonista por haberse cargado a una viejecita (risas). Y aquí creo que hay algo realmente bonito y reivindicable en el hecho de pasar las tardes, en pasar la vida. Mi experiencia es que hay poca diferencia en pasar la tarde componiendo una canción o jugando al cinquillo con mis padres. Realmente poca diferencia. Y ante la duda, mejor jugar al cinquillo con mis padres. Ante todo la vida. La manera en la que mi naturaleza está pasando aquellas horas, intentando que el contacto amoroso, estético y ético sea lo mejor posible… ¡Hasta jugar al parchís es una experiencia estética de primer orden! Acúsame de hiperestésico, Oncins...

¿Hiperestesia? No lo había oído nunca.

Es el nombre técnico que se da al flipe por cualquier experiencia estética. Estoy aquí y estoy viendo el ángulo que hace este vaso con la mesa, y pienso en el material del que está hecho la mesa y la forma que alguien le ha dado para que cumpla su función de la mejor manera posible, cómo el metal con el que está hecha ha sido extraído de la Tierra y trabajado con unas máquinas alucinantes. Y puedo tener una impresión preciosa, que no hace falta que sea la de Stendhal, con un fuerte arrobo, sino con un mero impacto estético. Todos estos objetos, esta composición fortuita, es impersonal, no tiene autor, no es una obra. Y no obstante puede dejar una huella estética y artística muy fuerte. Incluso puede dar un giro a la tarde. Por eso, para mí es lo mismo que una obra de arte y además tiene la ventaja de que aquí no hay un ego implicado (risas). A mi me pasa continuamente y para mí es verdaderamente una bendición porque iguala las cosas que me encuentro a las que están concebidas para que yo me las encuentre.

Entonces dices que la percepción artística es algo que está dentro de nosotros, uno mismo es el que hace arte de aquello que ve fuera.

No hay otro remedio. ¿Conoces a Messiaen(3)? ¿No? Qué suerte, porque así aún puedes descubrirlo. Es un compositor maravilloso. Murió en el 92. Era compositor y ornitólogo, un gran observador de los pájaros y tiene muchas obras sobre ellos. Su armonía es contemporánea, muy sofisticada. Y tiene un punto sagrado, un cóctel precioso para el alma, cuando se tenga. Contiene una carga emocional difícil de encontrar en otras obras. Y esta podría ser una de las virtudes del arte: crear espacios emocionales originales. Pero imagina que estás escuchando los pajarillos por la mañana, en la ventana de tu habitación, cantando. Y tienes una obra de Messiaen, una pequeña pieza de tres minutos en la que intenta imitar a los pajarillos con una melodía muy sofisticada, muy bonita. Aquí se pueden dar diferentes movimientos internos. Después de escuchar a Messiaen, si eres una persona con un corazón de artista, el pájaro ya no será lo mismo, lo escucharás con unas posibilidades alucinantes y hasta técnicas. Por otro lado, si tienes una personalidad más realista, que es la mía ahora, el pájaro no necesita a Messiaen, el canto del pajarillo es perfecto en sí mismo, es lo que es. Puede ser un verdadero placer estético sin que Messiaen hubiera existido. Ahora bien, existió y tú puedes disfrutar del pajarillo y de la música de Messiaen de manera compatible. ¿Todo esto respondía a algo de lo que me habías preguntado? (risas)

Creo que no, pero cualquiera te para cuando te pones a hablar de pajarillos (risas)…

Oye, me habías dicho que esto sería una charla y al final solamente hablo yo…

Tienes razón, allá voy. A mi hay una cosa que me tiene en ascuas; siempre he tenido la sensación de que hay gente que ha nacido para ser artista y no tiene otra opción que ser artista. Porque independientemente de que fuera haya alguien que pueda recibir su obra, necesita para expresarse sacar de sí mismo aquello que crea, ya sea una canción, un libro, un cuadro, lo que sea. Lo necesita como algo terapéutico, como una manera de vivir. Y no le importa que fuera haya alguien que lo disfrute porque es una pulsión vital. También podría ser que el artista necesite del reconocimiento del otro, que su manera de ser, su carácter, su alma, esté estructurada de manera que busque fuera un reflejo de lo que lleva dentro. Crea de la misma manera que el que tira el anzuelo para intentar pescar un pez que sea igual que él o para intentar reconocer esas sensibilidades a su alrededor que le reconforten diciéndole que no está solo, que no es algo aislado. Busca expresar lo que lleva dentro de una manera quizá más sutil que aquello más literal que impera en la comunicación humana, y lanza una botella con un mensaje cifrado dentro, intentando que alguien le entienda, de alguna manera. El artista necesita esto como una manera de superar su sensación de finitud. Al fin y al cabo, el hombre vive como arte underground y para entender su naturaleza underground intenta aferrarse a alguna cosa. Una manera es simplemente lanzar mensajes, que son sus obras de arte.

De la gente que he conocido, hay casos de gente que solamente se ha dedicado al arte. Hay un hombre realmente singular, un buen amigo que murió el año pasado, Jesús Lizano(4), con 84 años. Él dijo que nació poeta. Tal cual. También fue profesor de filosofía pero muy poco tiempo, no encajaba en ningún trabajo, él tenía que escribir. Estuvo a sueldo de una editorial, en teoría como corrector pero él siempre escribía. Era un hombre con muy pocas mandangas en la cabeza y su poesía es directa, inteligible, energética. En su caso escribir era una cuestión fisiológica. “Como ir al baño”, me decía. Es que tenía que ir al lavabo, no podía forzarse a no ir, se acababa volviendo una cuestión física, necesaria. “Y si tengo que escribir, dejaré de hacer el trabajo que estoy haciendo”, decía. Era una caso claro de persona que necesitaba el arte hasta al final. Él ponía el ejemplo de Beethoven; imagínate un hombre que no puede escuchar su música y sigue componiendo. La música no la hace para él, ya es otra cosa, es que debe hacerlo y punto. Durante muchos años Beethoven no pudo escuchar su propia música, es impresionante. Lizano decía que él seguiría escribiendo aunque ya no pudiera leer. Es curioso, pero hay seres que tienen esta naturaleza expresiva. Otra cosa es que lo que salga de ahí valga algo. Pero independientemente de eso, el individuo artístico es una roca singular. Son escasísimos, casi todos hacen otras cosas y seguramente la vida es un complicada para ellos, a no ser que tengan la suerte de poderse permitir estar siempre ocupados en su vocación.

A nivel de los que somos o hemos sido artistas caseros, se plantean momentos interesantes; cuando compones una canción para tu banda, llega un momento en el que se da la disyuntiva entre complacer a los espectadores con algo predecible y agradable o complacerte a ti mismo, aunque el resultado sea inaudible. A veces tienes la sensación de crear algo con un propósito y a veces, con otro. A veces es entretenimiento y otras veces, no. Y a veces se da la broma pesada de que el espectador se entretenga con aquello que no entretiene al artista y viceversa. Pero desde el punto de vista del creador, siempre está el diálogo entre tú y tú mismo y entre tú y aquel ente misterioso que es el espectador. Y en todo este embrollo artístico, tan humano, el ego queda atrapado en un juego de espionaje y contra espionaje. ¿Lo hago para expresarme o lo hago para que el otro me reconozca? Por ejemplo, los existencialistas decían que la persona no es tal hasta que aparece la mirada del otro para dar sentido a su existencia. No sé si el artista camina por estos senderos y a veces con gran pesar…

Puede ser, pero no lo veo tan diferente de la persona que tiene que colocar persianas y está hasta las narices de trabajar, se juega la salud y busca una recompensa económica o como sea. La cuestión del sacrificio de cada uno por su trabajo es independiente del hecho artístico. Pero hablando como espectador, aquello que aprecias más es la sinceridad. Y no es tan frecuente en el arte y en la vida. Normalmente somos sinceros porque no hay necesidad de mentir. La cosa se prueba cuando existe la necesidad, en época de guerra o conflicto, cuando uno se la juega. Ahí se nota la nobleza, y la voz propia. En el arte hay también una sinceridad elemental que circula pero hay también una sinceridad más comprometida. En el caso de las artes escénicas es muy claro en las representaciones en directo; cuando ves la sinceridad auténtica, el arte fluye sin la distorsión del ego, ni del artista ni del espectador, que no está exento de vanidad. Y si hay vanidad hay narcisismo. Cuando aparece esa sinceridad, nos ahorramos todo eso. Cuando pasa es extraordinario y el hecho artístico queda justificado. Independientemente de que tengamos una adhesión personal a esa estética. Podrías por ejemplo no simpatizar con los cantautores pero puedes ver a Leonard Cohen cantando sus canciones y darte cuenta de que ese viejo dice cada palabra con absoluta verdad, al menos para él. Y ahí nace algo diferente, no importa que te guste o no. De hecho tu opinión no cuenta, y eso es maravilloso. Que al acabar el concierto no tengas que decir si te ha gustado o no. Has tenido una experiencia de una persona que era verdadera, sincera. Por eso es fantástico cuando alguien deja la música, o cuando alguien se incorpora a los 50 años o cuando alguien cambia de estilo y pasa del rock a la música tropical. Son pequeñas capas de sinceridad a las que vas llegando.

Una de las cosas más curiosas que he vivido como músico es que me era más fácil hacer música rara que sencilla. En ciertos ambientes y naturalezas es más cómodo ponerse “raro” cuando dominas la armonía y la técnica y las manos funcionan. Escalas sofisticadas, compases extraños… rápidamente la cosa se vuelve interesante para ti, te llama la atención. Pero puede llegar el momento en el que notes que tu corazón ya no está allí. Es interesante, pero solamente es interesante. Es sofisticado pero solamente es sofisticado. Si yo hiciera una canción, ¿no debería ser graciosa, alegre? Porque si yo soy alegre, si explico chistes todo el día, ¿cómo es posible que toda la música que he hecho no contenga esta parte de mí? ¿Cómo es posible, si creo que la alegría es más profunda que la tristeza? De golpe cuando toco me pongo tremebundo cuando no lo soy en absoluto, soy muy ligero. ¿Cómo debería ser esta música que sale de mí? Pues eso ya no es tan fácil y es, en definitiva, la búsqueda de la sinceridad.

Uno puede escudarse en la técnica y el conocimiento pero al final no estás expresando aquello que tú eres. Porque quizá aquello que tú eres lo podrías expresar en dos acordes sencillos pero no te atreves a hacerlo fácil…

Exactamente. En el arte, el artificio no tiene por qué estar exhibida, puede ser un dispositivo oculto. Es cierto que todas las artes aumentan en sofisticación y en cierto momento dilapidan sus recursos, como en el barroco si hablamos de arquitectura o el free jazz si hablamos de música. Es normal y necesario. Pero es necesario también no dejarse llevar por la inercia y ver si a ti te gusta realmente el primer jazz y eres feliz con ello o te gusta el románico y no tienes la necesidad de llenarlo todo. Si no acabamos siendo marionetas de lo que puede hacerse. Cuando el arte se quema y consume sus recursos, después del incendio queda la sinceridad de cada quien. En cierto momento debes quedarte solo, sin que importe ni la historia del arte ni la gente. Debes escribir sin pensar quién te leerá ni en sentir la mirada de los demás por encima del hombro, a ver qué digo y qué no. James Whistler(5), un pintor ya caído en el olvido, lo dijo de una forma bien clara. ¿Qué es el arte? Le preguntaron. Y él contestó “Art happens”, el arte sucede. Son buenas palabras y no hay que añadirles más.

 



Entrevista realizada por Gerard Oncins 
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REFERENCIAS
(1) Este tipo de personas gustan de realizar actividades relacionadas con el cómic, el cine y los juegos de rol, y generalmente son apasionados de las temáticas científico-tecnológicas, así como con la literatura de ciencia ficción o la fantasía literaria. De todas maneras, estos intereses no les inhiben de realizar también actividades corrientes. (Fuente: Wikipedia).

(2) es un término de origen inglés con el que se designa a los movimientos contraculturales que se consideran alternativos, paralelos, contrarios, o ajenos a la cultura oficial (o sea a la cultura principal, en inglés el mainstream). (Fuente: Wikipedia).

(3) Olivier Messiaen (Aviñón, 10 de diciembre de 1908 - Clichy, Île-de-France, 27 de abril de 1992) fue un compositor, organista y ornitólogo francés. Dijo que “un error de los músicos contemporáneos es atribuir una excesiva importancia al fenómeno sonoro. La música no se compone exclusivamente de sonidos.” (Fuente: Wikipedia).

(4) Jesús Lizano (Barcelona, 23 de febrero de 1931 - ibídem, 25 de mayo de 2015)1 fue un poeta y pensador libertario español que defendía lo que el denomina "Misticismo Libertario", la evolución desde el Mundo Real Salvaje donde se encuentran todos los animales excepto la especie humana, que ahora se encuentra estancada en el Mundo Real Político, en su camino hacía el Mundo Real Poético, la acracia. Publicaba periódicamente "la columna poética y el pozo político" en la revista libertaria Polémica editada en Barcelona. Cursó estudios de filosofía y llegó a impartir docencia en un instituto. (Fuente: Wikipedia).

(5) James Abbott McNeill Whistler (1834 – 1903) fue un pintor norteamericano, activo durante el periodo de la “Gilded Age” y afincado en Inglaterra. Estaba en contra del sentimentalismo y de la referencia moral en la pintura y fue uno de los abanderados del lema “el arte por el arte”. Firmaba sus trabajos con una rúbrica en forma de mariposa con un aguijón en lugar de cola (Fuente: wikipedia (traducción del inglés).

 

 
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